EL PEQUEÑO NICOLÁS
Abr 11, 2010 porvictorsh
¡YA ESTÁ, YA LA TENEMOS!
-¡Ya está, ya la tenemos!-dijo mi padre al ver llegar un camión desde la ventana.
Salimos todos, hasta el Señor Bledurt, nuestro vecino, que se asomó por encima de la valla diciendo:
-¿Qué te has comprado, una caja que separa familias?- dijo refiriéndose al televisor que había comprado mi padre, que por cierto estaba en brazos del conductor del camión, que esperaba de pie.
-¡No es ninguna caja! y ¡además es de última generación!- contestó mi padre orgulloso. Luego le dijo al hombre del televisor que pasara a casa.
-Colóquela en esta mesita.-ordenó mi madre quitando el mantel bueno de la mesita del té.
-No, en aquella de la esquina.- replicó papá.
Mi madre y mi padre discutieron tanto tiempo que el hombre, harto de sostener el televisor, tuvo que marcharse a hacer otros pedidos, pero después volvió. La verdad es que a mí me parecía mejor la mesa que hay delante del sillón en la que papá siempre posa los pies mientras descansa.
Pasado un tiempo…
-¿Ustedes tienen antena?- preguntó el hombre posando la tele.
Papá me ordenó que la fuera a buscar al desván, pero yo no la encontré. Ante tantas dificultades
-Puede llevársela de vuelta. ¡Total solo vería el fútbol!- Agregó mi padre con cara triste.
-¡Eh y los programas del corazón!- Dijo mamá alterada.
Yo casi pregunto por las películas de vaqueros pero no era el momento.
Al final no nos la quedamos, lo que dio una gran satisfacción al Señor Bledurt.
Patricia
EL GATO ESPECIAL
Cuando Nicolás y sus amiguetes fueron a comprar a la tienda de animales del señor Cazalés, Alcestes dijo:
-Coger ese gatito.
Cuando cogieron el gato, Nicolás les dijo a sus amigos.
-Para decidir quien se queda con el gato jugaremos a piedra, papel o tijera.
Ganó Nicolás y se llevó el gato a casa, pero cuando su madre lo vio le dijo a Nicolás:
-No quiero gatos en casa, llévatelo de aquí.
Nicolás se lo dio a Alcestes, pero cuando su madre vio las cacas del gato le dijo a Alcestes:
-No quiero el gato en casa.
Al final Rufo se quedó con el gato porque a sus padres les gustaban mucho los animales.
Daniel
EL CASTIGO
Nicolás ha venido hoy a casa, y no venía muy contento porque se había portado mal.
_¡Nicolás, hoy te quedas sin helado! Dijo su madre con un tono nada agradable.
_Pero, ¿por qué, si no he hecho nada, mamá?.-contestó Nicolás.
_¿Qué no has hecho nada? ¿Te parece bonito lo que acabas de hacer? respondió su madre en tono desafiante.
Cuando Nicolás se fue al jardín se encontró con su padre, pero Nicolás no sabía que él estaba enterado de todo, ya que lo había escuchado
-¿Papá, me das dinero para comprar un helado?, dijo Nicolás.
-¡No! ¿qué te crees?, lo he oído todo. Dijo su padre.
Papá y mamá tuvieron varias discusiones por este castigo, pero al final, Nicolás se salió con la suya y tomó el helado.
Victoria
LOS INVENCIBLES
Érase una vez un niño, llamado Nicolás, que tenía muchos amigos: Rufo, Eudes, Clotario, Majencio…y muchos más.
Un día crearon una banda y la llamaron “Los invencibles”. Era a lo que jugaban todos los días en un descampado, pero allí había un coche rojo estropeado y todos los días se peleaban por ver quien lo conducía.
También se peleaban por ser el jefe de la banda.
Se inventaron una contraseña para la banda, “Valor indomable”, pero se les olvidaba cuando la tenían que usar, primero Eudes, después Rufo y al final ninguno de los niños se sabía la contraseña, por eso se también se peleaban.
Acabaron deshaciendo la banda de Los invencibles
Adrián
EL CASTILLO
Nicolás, Clotario, Majencio y Rufo estaban jugando con los soldados, pero no tenían castillo. Nicolás preguntó a su padre si podía ir al garaje a coger varias cajas para hacer el castillo y su padre le dijo que sí.
Nicolás puso una caja encima de otra, así hasta cinco cajas, y el castillo se cayó.
Su padre se ofreció para ayudarlos. Así fue como el padre de Nicolás se puso a hacer el castillo. Se pasó todo el día trabajando, incluso se cortó varias veces con las tijeras.
Cuando por fin acabó el castillo, se fue junto con Nicolás y sus amigos a merendar.
Cuando acabaron de merendar, volvieron al jardín y el castillo no estaba.
Nadie supo nunca quién fue el que robó el castillo.
Aaron
LA NUEVA
Un día llegó una profesora nueva, llamada María, a la clase de Nicolás, Clotario, Rufo, Eudes, Joaquín…
La profesora preguntó a Clotario, que nunca sabía nada, pero aquel día había estudiado mucho y se supo la respuesta. Entonces la profesora nombró a Clotario su ojito derecho.
La profesora le mandó que trajera el mapa, que era muy grande y casi no entraba por la puerta, pero un compañero de clase se levantó a ayudarle y ese compañero era Agnán, que era el ojito derecho de la otra profesora
Iván